En Bogotá se celebran a lo largo del año emotivas y concurridas fiestas que son consideradas tradicionales no porque tengan una longeva historia, o porque produzcan una multitudinaria convocatoria, sino porque a través de ellas se resalta la existencia de grupos poblacionales en la ciudad, se mantienen vigentes creencias y concepciones ancestrales (inclusive de origen prehispánico) y se identifican y potencian algunos de los componentes del múltiple entramado cultural que “vive” en la Capital.
Es por ello, por su función de canalizar, sostener e impulsar rasgos culturales –algunos de ellos hegemónicos y otros muy singulares–, que se les califica a las siguientes celebraciones como Fiestas Tradicionales, las cuales están clasificadas en dos tipos.
Fiestas religiosas
Una de las categorías de las Fiestas Tradicionales que existen en Bogotá es la religiosa, que tiene especial importancia porque a ella corresponde una lista numerosa de fiestas, y sus celebraciones se reproducen en muchos puntos de la ciudad. Celebraciones cuya tradición tiene origen en España, como la fiesta de los Reyes Magos, cada 6 de enero; celebraciones religiosas vinculadas a ciertos gremios, como la fiesta de la Virgen del Carmen, que es celebrada con especial fervor y devoción por la colectividad de los transportadores en julio; celebraciones en sitios religiosos emblemáticos de la ciudad, como la fiesta del Divino Niño, que se realiza en el barrio 20 de Julio el primer domingo de septiembre. Celebraciones religiosas tradicionales y con modernos tintes comerciales que las han secularizado gradualmente, como el Día (la Noche) de las Velitas –el 7 de diciembre– y, desde luego, la Fiesta de Navidad, que es celebrada en conjunto y con amplia convocatoria en distintos barrios de Bogotá, en la Nochebuena.
Los ritos y las prácticas más comunes en estas fiestas son las veneraciones hacia figuras e imágenes santas; el paso de caravanas religiosas, y los actos y eventos lúdicos (por ejemplo obras de teatro y encuentros deportivos). Sobresale en ellas no únicamente la apología por lo católico, sino la condena simbólica por lo no santo, que se evidencia, por ejemplo, en uno de los actos principales de la Fiesta de Reyes Magos en el barrio El Tejar, en la que su evento neurálgico es la quema en público de una representación del diablo. No cabe duda, tras visualizar la magnitud, la diversidad y las características de convocatoria de las fiestas religiosas que existen en Bogotá, de que en lo patrimonial hay una huella indeleble marcada por las creencias espirituales y los cultos de fe.
Fiestas poblacionales
Indígenas: En Bogotá habitan minorías indígenas. Algunas tienen un vínculo histórico y sagrado con el entorno en donde la ciudad se ubica, que es el caso de la población Muisca que hoy habita en la Capital; otros grupos, aunque han llegado a Bogotá provenientes de otras regiones del país, aun conservan prácticas y ritos que, si bien nacieron en contextos geográficos ajenos, actualmente están incorporados a la vasta y diversa “amalgama” cultural que coexiste en la ciudad. En las localidades de Bosa y Suba, durante tres días del mes de octubre, la comunidad muisca celebra el festival del Sol y la Luna, en honor a sus ancestros.
La fiesta se compone de talleres de danza y música, charlas de medicina comunitaria, muestra gastronómica –toda ella asociada al maíz– y práctica de juegos tradicionales, como el turmequé y la rana. La población Inga, originaria del Putumayo, celebra cada año en Bogotá el Carnaval del Perdón (Atún Puncha), el martes que antecede al Miércoles de Ceniza. Esta celebración parte de creencias y hábitos ancestrales, no en vano la coincidencia entre el periodo de su celebración (febrero) y el ciclo agrícola del maíz; en ella también translucen rasgos católicos, como la veneración que se hace a San Juan. Para hacer honor a Pacha Mama, en el acto central de esta fiesta se sacrifica un gallo, momento que también representa el respeto por la existencia de las jerarquías y el estatus que estas conceden. La música, lenta y pausada, acompaña, adorna y crea en la celebración un entorno de resistencia y soledad cósmica. También se celebra en Bogotá una fiesta que es tradicional entre los pueblos indígenas de la región andina: el Inti Rimi, o ‘San Juan’, que se celebra el 24 de junio en señal de agradecimiento al dios Sol por las buenas cosechas. En ella se preparan alimentos derivados del maíz, se sacrifican animales y se bebe chicha, dotando a la fiesta de una atmósfera de jolgorio, tal como se hacía en tiempos ancestrales, cuando el Inti Rimi era la ocasión ideal para celebrar matrimonios entre parejas jóvenes.
Afrocolombianos: Desde hace unos años, en el mes de mayo, la comunidad afrocolombiana que habita en Bogotá celebra el Encuentro Internacional de Expresión Negra y el Día Nacional de la Afrocolombianidad. En estas jornadas, y en otra serie de eventos, es costumbre que mediante interpretaciones musicales, degustaciones gastronómicas, muestras artesanales y actos folclóricos, la comunidad afrocolombiana residente en la Capital se manifieste en conjunto y se tome la ciudad, con la licencia que su innegable valor patrimonial para Bogotá le otorga.
También se celebran durante el año fiestas de los afrocolombianos en Bogotá, en algunas localidades de la ciudad. En años recientes se han programado festivales en Tunjuelito, Kennedy, Rafael Uribe Uribe, Santa Fe y Suba.
Gitanos: El pueblo ROM, o comunidad gitana, celebra en Bogotá, cada 8 de abril, el Día Internacional del Gitano. En esta fiesta, el pueblo gitano proyecta sus hábitos gastronómicos y sus prácticas folclóricas, especialmente las particulares melodías de su música y los expresivos movimientos corporales que caracterizan su danza. El binomio cromático azul-verde, que copa la bandera representativa de la comunidad ROM, juega un papel decorativo y simbólico en la celebración.
Otras fiestas
Festival de la Chicha y la Dicha: Esta celebración, que se realiza durante el mes de octubre en el barrio La Perseverancia, fue declarada por el Concejo Distrital como un evento de interés cultural de superlativa importancia en el contexto capitalino. La actividad, que se celebra en honor al dios Fo, figura sagrada en la teología muisca, se constituye de visitas a las “chicherías”, caminata a la Laguna del Verdón –cerca de Monserrate– y en ocasiones a la Laguna de Guatavita. Durante la celebración también sobresalen muestras musicales y artísticas, así como degustaciones gastronómicas, todas ellas con el maíz como ingrediente básico. Es tal la magnitud del evento que en algunas de sus versiones más recientes se han traído países invitados.
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