Gastronomía
Su valor y significado
Aquellos alimentos que a diario ingerimos, además de proporcionarnos la energía necesaria para vivir y producir placer en nuestro paladar, son elementos que en conjunto constituyen un aspecto importante del patrimonio cultural de nuestra ciudad: la gastronomía.
Ésta radica no solo en los ingredientes y productos culinarios que con ellos obtenemos, sino también en prácticas, hábitos y tradiciones que giran en torno a nuestras particularidades alimenticias.
Por ejemplo, al leer una antigua receta de la abuela, ¿quién puede evitar que a su mente vengan recuerdos de épocas pasadas, o alcanzar a percibir el olor de la casa donde vivió, o recordar las costumbres de los fines de semana que tenía su familia? ¿Quién, al rememorar el plato predilecto de su infancia, no recuerda también otros aspectos de la vida y de la cotidianidad de esos tiempos?
Es indudable entonces el valor patrimonial que la gastronomía encierra, y se le considera intangible porque, si bien está materializada en tomates, utensilios, ajiacos y recetarios, conlleva todo un legado de historias, vivencias y prácticas tradicionales.
Eventos y actividades
El Instituto, en el marco de la celebración del Mes del Patrimonio –en septiembre–, desarrolla un festival para que la ciudadanía, al disfrutar de los sabores propios de nuestra cocina, al identificar los sitios emblemáticos de ella, como restaurantes y pastelerías, y recorrer la historia de las costumbres alimenticias características de los bogotanos, traiga a su memoria tiempos pasados y a partir de ellos fortalezca su sentido de pertenencia e identidad por la ciudad. Es el Festival del Patrimonio Gastronómico Bogotano.
El Instituto también organiza exposiciones alusivas al patrimonio gastronómico de la Capital. Una de ellas, ‘De mercados, mesas y paseos’, abordó el proceso con el que en Bogotá se acogieron ingredientes de otras tierras y se incorporaron a las prácticas de cocina local, como la carne de cerdo y las alcaparras. También, la forma como se gestaron los centros de abastecimiento de alimentos en la Capital del país, e imágenes y anécdotas familiares alrededor de sus hábitos gastronómicos, material que fue aportado por ciudadanos.
Y así como los rasgos gastronómicos representan lugares, de igual manera existen prácticas culinarias que corresponden a alguna época del año. Como en Semana Santa, cuando las recetas giran alrededor de la comida de mar, o Navidad, época en que los buñuelos, el pavo y la natilla son las preparaciones protagónicas. Así, el Instituto también organiza convocatorias y actividades alrededor de la gastronomía y con motivo de fechas especiales, como el concurso de recetas ’Festividades y celebraciones’, en el que se premia la antigüedad y la autenticidad –entre otras virtudes– de las recetas que aportan los concursantes.
Es entonces fundamental, para la consolidación de la identidad de los bogotanos, vincular a la ciudadanía a las actividades que proyectan y fortalecen este importante componente del conjunto de valores patrimoniales del Distrito: su nutrido y diverso mundo gastronómico.