Bicentenario de la Independencia.

A partir de este año y durante aproximadamente otros 15 años más el continente americano, Colombia y Bogotá se verán envueltos en las celebraciones del proceso de independencia de la Corona Española que se dio en las tres primeras décadas del siglo XIX. La Independencia fue el resultado de un rápido y convulsionado proceso histórico que se desarrolló a partir de la combinación de diversos hechos sociales, económicos, políticos y militares que se llevaron a cabo en las colonias y que tuvo como especial escenario a la Nueva Granada hoy Colombia y a su ciudad capital. Por este motivo el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural se une a estas celebraciones desarrollando diversas actividades en torno a la celebración del bicentenario, las cuales tienen como objetivo conmemorar acontecimientos históricos, destacar lugares patrimoniales y hacer visibles símbolos y costumbres que nos permitan comprender cual fue el papel que tuvo la ciudad en la Independencia y cual ha sido el aporte de las diversas conmemoraciones de este acontecimiento en la construcción de una memoria colectiva de los bogotanos hasta hoy en día.
El proceso de la independencia tuvo como antecedentes fundamentales, las reformas borbónicas y las ideas de la ilustración que afectaron la economía, la política y sobre todo la cultura de la sociedad y régimen colonial. Es un proceso que se puede dividir para efectos prácticos en tres etapas: una política, otra de represión y la militar.
La publicación de los Derechos del Hombre en Bogotá por Nariño en 1793 y la participación de ciudadanos sencillos como los impresores Espinosa de los de los Monteros son hechos que se pueden localizar en inmuebles patrimoniales de la ciudad y que se pueden tomar como puntos de partida para una exposición de este proceso histórico. La construcción del Observatorio Astronómico en 1803 nos habla de la introducción de las ideas de la ilustración y los acontecimientos desarrollados en la Casa del Florero, la Casa de la Independencia y la Plaza de Bolívar nos permiten una lectura del 20 de julio de 1810 como una fecha simbólica basada en un hecho fundamentalmente político donde se expresaba el desacuerdo contra una mala administración más no contra el sistema imperial, aquí es donde entran las discusiones entre autonomía y fidelidad permeadas por un discurso de independencia en estado germinal.
Colombia o mejor el Virreinato de la Nueva Granada tuvo que afrontar la arremetida militar de la reconquista que a diferencia del Virreinato de la Nueva España o del Virreinato del Río de la Plata no tuvieron que enfrentar, por eso nuestra historia tiene un valor agregado mucho más emocionante. Bogotá o Santafé en ese entonces fue uno de los escenarios donde la represión se llevó a mayor termino, de esto nos hablan por ejemplo la Casa Sámano, sede del Museo de Bogotá, el Obelisco de la Plaza de los Mártires y la Iglesia de la Veracruz, entre otros muchos monumentos dispersos por la ciudad.
Así mismo las guerras de la independencia también se han visto reflejadas en monumentos creados para ser objetos de memoria y exaltación de las principales batallas militares y que hoy hacen parte del patrimonio de la ciudad. Basta con reconocer el Monumento a los Héroes sobre la Autopista Norte o Avenida los Libertadores, el Monumento a los Héroes Ignotos en la rotonda de la calle 63 con carrera 50 o el solariego Monumento a la Batalla de Ayacucho en la séptima con séptima, objetos que ofrecen pétreas y olvidadas lecciones de historia y memoria que la ciudadanía poco conoce.
Finalmente la ciudad también ha hecho un esfuerzo por construir una memoria colectiva en torno a nuestra independencia y los progresos alcanzados por ella. Las Exposiciones Agrícolas e Industriales de 1907 y 1910 dejaron al Parque de la Independencia y su Quiosco de la Luz como muestra de las celebraciones y allí mismo la administración Bogotá Positiva plantea ahora llevar a cabo el proyecto del Parque del Bicentenario llevándonos a una reflexión sobre la convivencia alcanzada entre progreso y patrimonio. Así mismo se espera con gran expectativa la apertura de la Urna Centenaria y la acogida que tenga por su parte la urna Bicentenaria.
Todo lo anterior demuestra que el
patrimonio cultural de la ciudad se construye desde el pasado y el presente, hacia el futuro y que este se puede utilizar como herramienta en la consolidación de un discurso, una memoria y una conciencia de nuestra historia.
Parque de la Independencia